BELLEZA POR DETRAS

¡ADELANTE EL TRASERO!… Estar delgadas no basta. La celulitis aparece y fastidia de lo lindo

¿Es realmente el gran olvidado de los cuidados corporales, o el protagonista de una tormentosa pasion?…

Durante bastante tiempo ni siquiera se le llamo por su nombre, y la gente elegante solamente hacia alusión escasa al “pompi” (como si no existiera), en tanto que la sabiduria popular afirmaba que “por muchas vueltas que se den, siempre se le tiene detrás“.

Lo cierto es que el trasero asumió durante largos años el papel de “tapado”, hasta que la moda consiguió dominar los  obstá-culos, y colocar el tanga en su sitio, en teoria al menos, porque ciertamente la ley de la gravedad y la celulitis pueden mas que la censura, y cuando llega el momento del lucimiento, el refajo sigue actuando como una barrera infranqueable  contra al streaking provocador y  las transparencias de pasarela.

Y es que esa palabra, “celulitis” ¡una verdadera pesadilla!, pesa tanto como los kilos, y junto con el aspecto acolchado que provoca, conocido como piel de naranja, se traduce en bastantes centímetros de mas.

Por ello, la ciencia se ha lanzado a “domesticar al adipocito”, que no es sino la célula grasa subcutánea, que abusa de su capacidad de acumulación, y puede llegar a hincharse de forma exagerada.

A esa abominable actividad acumuladora se la conoce como lipogenesis,  mientras que  a la de expulsar, se la llama lipolisis , y ahí es donde se han centrado la mayor parte de los estudios y esfuerzos….

Parece ser que existen en los adipocitos una especie de orificios (los receptores), que funcionan como las cerraduras de una caja fuerte, y que determinadas moleculas saben actuar como una llave que las abre y cierra.

Bueno, esta seria la sintesis de la capacidad de los nuevos productos y tratamientos anticeluliticos, aunque existen infinidad de moleculas, y de formas de localizar a esos receptores. Pero con un poco de constancia, cualquiera de ellos ayuda a obtener resultados muy aceptables.

Os los recomiendo junto con una dieta suave ¡no hay que amargarse! y un poco de ejercicio: caminar cuarenta minutos al día es suficiente.

 

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