COMO ROSAS, PERO SIN ROJECES

Ya no se lleva nada lo de ruborizarse…

La timidez cada vez en mayor medida se ha quedado aparcada en la más pura adolescencia.

Ahora, lo de tener unas mejillas sonrosadas, no siempre es síntoma de inocencia, encanto ni buena salud

Porque a veces, tras ese color tan mono, se oculta un problema de lesiones faciales de tipo vascular….

Por ejemplo, la cuperosis y la rosácea.

Y ambas patologías no son iguales, aunque a menudo se confunden por manifestarse de forma similar y nada favorecedora:

Mejillas y nariz enrojecidas…

¿Y qué son?…

La cuperosis, puede definirse como pequeños capilares dilatados (manchas rojizas) que se hacen visibles y crean redes vasculares llamadas telangiectasias.

Se localizan fundamentalmente en la nariz, pómulos y barbilla.

Puede afectar a cualquier persona, aunque son más frecuentes en mujeres y en personas con la piel clara y sensible.

Se desconoce la causa que provoca su aparición, pero sí que existen una serie de factores que la propician, como los cambios extremos de temperatura, la aplicación de corticoides, el abuso del tabaco, el estrés o la menopausia.

Tratamiento:

Se elimina definitivamente con el láser Decolorante pulsado.

Cuando se dispara sobre el capilar, su color rojo absorbe la energía lumínica, que rompe el endotelio (capa interna que recubre el vaso sanguíneo), provocando su colapso.

El tratamiento es definitivo, ese vaso nunca vuelve a aparecer, pero sí pueden dilatarse otros nuevos.

Por tanto conviene seguir unas pautas para prevenir..

El Doctor Ordás explica que “el láser es la mejor opción y la más segura para tratar la cuperosis”.

El número de sesiones se decide en función de la cantidad de telangectasias y de cada piel, pero la media está entre 1 y 3, en intervalos de 30 días.

Es posible que tras la sesión aparezca algún pequeño hematoma, que se reabsorberá en pocos días y que se puede disimular con maquillaje.

La Rosácea

Se produce también por una alteración en la circulación de la piel del rostro, pero evoluciona de una forma diferente a la cuperosis.

Se trata de una enfermedad crónica inflamatoria de la piel de la cara, que se localiza sobre todo en las mejillas y en el dorso nasal.

Cuando se agrava puede acarrear la aparición de lesiones pustulosas que pueden confundirse con el acné.

Entre las alteraciones que provoca se encuentran el eritema, la presencia de pápulas y pústulas y la aparición de telangectasias.

Las causas de su aparición son muchas y variadas, como la predisposición genética, los factores ambientales y nutricionales, la exposición solar, la aplicación de medicamentos tópicos, etc.

Es importante realizar un buen diagnóstico con el dermatólogo.

Con la aparición de los primeros síntomas se puede realizar un tratamiento tópico con fármacos y cosméticos para seguir en casa.

Cuando las lesiones se han agravado, se puede recurrir a antibióticos.

El tratamiento dependerá totalmente del tipo de rosácea que se padezca y por eso es tan importante el diagnóstico certero.

Para prevenir la aparición de cuperosis y de rosácea, el Doctor Fernando Ordás recomienda:

  • Usar cremas con alto factor de protección solar.
  • Evitar la exposición a temperaturas extremas para impedir la vasodilatación de la piel del rostro.
  • Cuidar la alimentación: evitar sal, alcohol, picante y tabaco.
  • Aprender métodos de relajación que nos ayuden a controlar las emociones (que provocan subidas de la presión arterial).

Para mas información: www.clinicaordas.com

There are 1 comments for this article
  1. Exercise Balls at 05:39

    Thanks for an idea, you sparked at thought from a angle I hadn’t given thoguht to yet. Now lets see if I can do something with it.

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