UN CARAMELO ENVENENADO

Se llama Nacho polo y muchos ya le conocen como “Nacho Polo-negativo”…


Un caramelito aparentemente lindo, pero envenenado, porque se lo ha hecho pasar mal, mal, mal al pobre Víctor Sandoval (rima con lo de mal), que llora de amores

Se podría decir como en el fandango que Víctor “tiene ronca de gemir la voz”, mientras este ex, guapo y sin corazón, se pasea por Tele 5 cobrando  todo lo que puede por vender vergüenzas…

¡Pobre Víctor!, que el corazón duele lo que no está escrito y Nacho Polo-negativo le va poniendo verde-hierba, aunque aparentemente se las da de bueno, de adorable, de calmado y de ofendido…

Y aunque “mal de muchos sea consuelo de tontos”, resulta que en la actualidad, más de dos millones de españoles padecen algún trastorno de cariño poco o nada correspondido…

¡Y sobre todo, vocal…!…

Pero para esto tenemos caramelitos BUENOS, BUENOS

El ritmo de vida frenético, un entorno excesivamente ruidoso y el incorrecto  uso de las cuerdas vocales determinan que, cada año aumente el número de personas afectadas por un problema de la voz (No grites mas Victor Sandoval, que no merece la pena)…

Los otorrinolaringólogos advierten que cada vez es más importante prevenir lesiones y proteger la garganta, ya que no abusar de ella aumenta las posibilidades de lograr buenos resultados tanto en un ambiente social, como en el terreno laboral.

La utilización de caramelos naturales, como los Em-eukal del Dr. C. Soldan, ayuda a calmar las irritaciones de la garganta y, por tanto, a conservar bien la voz.

Y llegan a las farmacias españolas elaborados artesanalmente a partir de extractos, aceites y aromas totalmente naturales.

Son deliciosos y no contienen gluten, lactosa ni azúcar.

O sea, resultan apropiados para todas edades, todo tipo de dietas y se pueden consumir tantas veces que uno quiera (¿Lo ves Victor Sandoval?, lo mejor es darse a los caramelos y dejar los “bombones engañosos”).

Los Em-eukal son de limón, miel, salvia, cereza y la receta clásica y pionera elaborada en 1899 por el Dr. Carl Soldan, que además nos da ocho consejos básicos para cuidar la voz.

  • Buena hidratación: para mantener sanas las cuerdas vocales deben estar bien lubrificadas. Tomar un litro y medio de agua al día permite que vibren correctamente.
  • Suavizar la garganta con caramelos sin azúcar: las cuerdas vocales están en constante ejercicio, por lo que ayudarlas frente a la irritación o la sequedad puede prevenir posibles complicaciones mayores.
  • Evitar los ambientes con mucho ruido: alzar la voz en exceso para hacerse oír en ambientes ruidosos perjudica gravemente la garganta. El ruido y la polución ambiental son la combinación más dañina para las cuerdas vocales.
  • Respetar la resistencia natural de la voz: cada persona tiene un tono y volumen propio y natural que depende de las características individuales y del entrenamiento vocal de cada uno. Respetar esa capacidad para evitar sobrepasar estos límites permite disminuir el riesgo de disfonía y la predisposición a las enfermedades vocales.
  • Apostar por una vida saludable: el estado de la garganta es un fiel reflejo del estilo de vida que llevamos. Mantener un ritmo saludable nos permitirá conservar una buena voz y tener una mayor resistencia al esfuerzo vocal. Dormir al menos seis horas al día ayuda a evitar el cansancio vocal y las lesiones de la garganta.
  • Ojo con el tabaco y el alcohol: fumar entre 4-5 cigarrillos al día puede desencadenar metalasia. Por su parte, el alcohol extrae agua tanto de la garganta como del resto del cuerpo, por lo que su abuso puede agredir la mucosidad natural de las cuerdas vocales.
  • Intentar no toser para aclarar la garganta: toser con demasiada fuerza puede traumatizar la garganta y las cuerdas vocales. La ingesta de líquidos tibios o el consumo de caramelos sanos, como los Em-eukal, ayudan a recuperar el flujo natural de la garganta.
  • Evadir tensiones psicológicas: la tensión psicológica está directamente vinculada con la contracción de las cuerdas vocales, por lo que es muy importante mantener la calma para no levantar la voz y evitar así, posibles lesiones.

 

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